miércoles, 21 de marzo de 2012

Cómo entender la crisis y no morir en el intento


Este cuatrimestre, entre el batiburrillo de asignaturas de Periodismo que he cogido, está Periodismo económico y su tratamiento. Los alumnos corrientes y molientes de esta carrera dan en primero Introducción a la economía actual, pero a mí se me han juntado ambas y me he plantado en tercero sin tener ni pajotera idea de economía, ni de como explicarla. Pero al cabo de un mes, algunos conceptos han dejado de sonarme a chino y eso es en gran medida gracias al libro La crisis Ninja y otros misterios de la economía actual, de Leopoldo Abadía. Seguro que lo conocéis por la entrevista que le hizo Buenafuente y porque el libro ha dado ya la vuelta al mundo, ganándose el mérito de ser la explicación más simple y asequible de la situación económica actual.


Abadía explica lo que él denomina Crisis Ninja, que no es más que la crisis 2008-20??. Lo de Ninja es un acrónimo que hace referencia a quienes se han visto afectados por esta sacudida económica: los "No Income, No Job, No Assets", es decir, la gente sin ingresos, sin trabajo y sin propiedades, que se vieron embaucados por unos señores con traje y corbata que, desde su caja de ahorros, les ofrecieron una hipoteca - a sabiendas de que no la iban a poder pagar - que les ahoga hasta hoy. Esas hipotecas, llamadas subprime para el más fino, y basura para la gente normal, están en la base de la crisis, que empezó en EE.UU. y que ahora recorre el mundo, pasándoselo bomba.

Leopoldo Abadía se hizo famoso por escribir en su blog el Informe sobre la Crisis Ninja. Posteriormente, una editorial vio que se podía sacar tajada y le ofreció publicar un libro, ampliando ese informe. El problema es que los complementos que se han añadido no hacen más que enturbiarlo. Lo que empieza siendo una lectura agradable y llevadera conduce a cierto desconcierto, cuando se empieza hablar de la familia, de la moral y de valores totalmente subjetivos, que poco tienen que ver con la lógica económica. Pero dejando a un lado el carácter adoctrinador de este señor, que se empeña una y otra vez en colarte comentarios propios de la ideología conservadora y católica, lo que más me ha decepcionado es que no se aporten soluciones a esta situación de crisis que tanto nos agobia.

Las recetas económicas que Abadía incluye, me parecen totalmente tendenciosas. Para rebatir lo que el llama Teoría de la conspiración y que podemos resumir como esa idea de que el mundo está dominado por tres o cuatro que nos manejan a su antojo (posibilidad que muchos nos planteamos), el autor habla de la libertad individual y de la capacidad de todos para ser "empresarios de nuestra vida", para tomar decisiones. Cierta dosis de optimismo no está mal en los tiempos que corren, pero ese canto a la libertad, que se complementa con una oda a los empresarios emprendedores no es más que un fragmento básico de la doctrina capitalista, que idealiza la iniciativa individual y la concibe como panacea para alcanzar la riqueza nacional. Nada más y nada menos que el típico discurso de Adam Smith y similares, actualizado. Y no me parece mal defender una salida de la crisis basada en el capitalismo, pero hay que argumentar. Argumentar qué medidas liberales se deben tomar y cuáles otras han hecho que acabemos en el hoyo. Pero el libro deja de lado la responsabilidad colectiva y no aporta ni una sola medida concreta que se pueda tomar a nivel estatal para salir de ésta, siguiendo esa idea de que todo está en manos del individuo.

Y aún así, aquí estoy yo hablando sobre economía. Que sí, que todos sabemos que hay que ser buenos y que a la familia hay que quererla mucho. Que la mitad del libro es soporífera y que este señor se va mucho por las ramas. Pero no puedo negar el éxito de Abadía por lograr que alguien como yo, osea una lectora inexperta, entienda algo de lo que está pasando. Por esto, os recomiendo que paséis del libro y os leáis el Informe sobre la Crisis Ninja (vuelvo a enlazar), que contiene esa explicación "para dummies" de la crisis, el cómo hemos llegado aquí.

Y si sois muy, pero que muy vagos, aquí os enlazo también la explicación que le hace a Buenafuente, que dura unos minutitos.



La conclusión que se extrae es que no es tan difícil decir las cosas claras. Que no es que todos los habitantes del planeta seamos cortos de entendederas, sino que los economistas no se saben explicar. Como futuros periodistas, nos hacen leer el libro para que entendamos que tenemos que cumplir un papel de mediadores entre la realidad, a veces compleja, y el público y eso implica no usar palabros que parecen castellano antiguo, ni oraciones de 5 o 6 líneas que nos hacen parecer supercultos. Implica hacerse entender. Porque al final, como dice Abadía, "todo se puede explicar con la cuenta de la vieja".