miércoles, 7 de marzo de 2012

Show del 'poeta maldito'


Sobrio y gris hasta el exceso, vestido de negro y bastante más delgado, Nacho Vegas sale a escena, seguido de su banda. Parece que quiere pasar desapercibido, algo imposible, porque los ojos de todo el auditorio están fijos en él. Y es que sigilosamente, y tal vez a su pesar, Nacho Vegas se ha colocado en un lugar privilegiado en el panorama nacional. Su buena racha ya se adivinaba en la gira La zona sucia, pero ahora se ha coronado con Cómo hacer crack, un EP muy elaborado. Y en directo es aún mejor, sobre todo en un espacio como el Teatro Olympia.



Pero por mucha butaca dorada y alfombra roja que rodeen al cantante, Nacho Vegas siempre desprende cierto toque indie. Esta etiqueta, que parece haber perdido todo significado, cobra sentido al mirar al asturiano. Indie, en su caso, es independiente a todo, incluso al indie. Por eso para identificarlo se debe recurrir a batiburrillos como cautautor-perteneciente-al-pre-indiedelos80-con- influencias-variadas-que-ha-renovado-el-folk-de-autor. No hay que complicarse tanto. La suya es una personalidad única y las etiquetas, incluso esa tan bohemia de "poeta maldito", parecen darle absolutamente igual.

Frente al escenario, los primeros acordes de La gran broma final motivan los primeros aplausos, a los que sigue un silencio sepulcral. Los graves hacen vibrar la butaca y las letras llegan nítidas, sin perderse entre los coros y comentarios de los asistentes, como sucedió en sus últimos conciertos en sala. Puede que bares y pubs sean un lugar más cercano, pero odio cuando un concierto se convierte en karaoke. En el caso de Nacho Vegas hay que escuchar, o corres el riesgo de no saber de qué te está hablando. Porque además de ese universo interior que intriga y fascina, lo mejor de Nacho Vegas es la calidad de sus letras, que hablan de sus fobias e inquietudes y a la vez parecen diseccionar los sentimientos ajenos.

La sensación de escuchar una frase y pensar “está hablando de mí” se repite constantemente en las canciones de Nacho. No sé si conocéis Todas las canciones hablan de mí (Jonás Trueba, 2010), una peli que traza la banda sonora de la ruptura de un chico y su novia, con un realismo y una empatía que pocas veces he visto en el cine. Un film cargado de sinceridad, donde los espectadores experimentan el mismo sentimiento que cuando escuchan una canción de Nacho (“están hablando de mí”). Y como no podía ser de otra manera, Trueba eligió"Crujidos" como tema principal. Porque para hablar de (des)amor no hay nadie mejor que Nacho.


Esta vez, falta "Crujidos" en el setlist, pero no se puede pedir todo. Tampoco importa si suenan remembers como "El hombre que conoció a Michi Panero" o "Que te vaya bien,Miss Carrusel". La elección de temas de los dos últimos discos es bastante sensata, aunque de nuevo se echa en falta "Morir o matar", para salir con las neuronas completamente agotadas. Pero la pole position se la lleva "Cómo hacer crack". Soberbia en directo, la letra adquiere toda la oscuridad que tiene en el escenario. Y entre los acordes se cuela la imagen de la Primavera Valenciana, haciendo que los asistentes nos sintamos un poquito orgullosos, por haber hecho "crack" bien alto.

Creo que no me atrevo a recomendar a Nacho Vegas, porque es de escucha difícil, pero podéis empezar por Todas las canciones hablan de mí. Eso sí, os recomiendo que estéis amorosamente sanos...


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